Mientras Colombia crece económicamente y se reducen los niveles
nacionales de pobreza y pobreza extrema, siguen existiendo brechas entre
las áreas urbanas y las rurales en cuanto a calidad de vida, distribución de
la riqueza, movilidad social, cobertura y calidad de los servicios de salud,
agua, saneamiento e higiene, recreación, educación, cultura y acceso a la
información, entre otros.
Cifras del DANE (Departamento Administrativo Nacional de Estadística)
presentan que la pobreza por ingresos disminuyó y la distribución de la
riqueza mejoró. No obstante, Colombia continúa siendo uno de los países
más inequitativos de la región y aunque el esfuerzo del Gobierno es evidente,
debemos seguir trabajando para mejorar la situación de la niñez
y la adolescencia.
Y aunque en los casos severos esta situación llega a ser
mortal para los menores, la Sociedad Colombiana de Pediatría denuncia que
muchos de los decesos de niños en donde la desnutrición es determinante quedan
bajo otro diagnóstico. Es el caso de las neumonías, las diarreas y otro tipo de
infecciones graves. En otras palabras, dice la sociedad, podría haber un
subregistro importante en las cifras de muerte por desnutrición.
De acuerdo con Unicef, la desnutrición crónica, que se
diagnostica cuando la talla y el peso no corresponden a la edad de la persona,
está asociada a situaciones de pobreza, y tiene un enorme impacto en el
desarrollo.
la desnutrición Aguda se produce cuando el organismo no dispone de los alimentos
necesarios para el funcionamiento de sus órganos vitales. Ha gastado sus
propias reservas energéticas en busca de los nutrientes y la energía que
necesita para sobrevivir.
Es una enfermedad devastadora de dimensiones epidémicas, que
padecen 55 millones de niños y niñas menores de cinco años en todo el mundo. Es
el resultado de la escasez de alimentos o de una dieta inadecuada. Al año causa
la muerte de más de 3,5 millones de niños y niñas. Estas muertes podrían
evitarse con un tratamiento nutricional adecuado.